Tuesday, November 21, 2017
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Fine Art Italia-Abc Artists Alonso & Marful Su Alonso & Inés Marful-SHE'S

Alonso & Marful-SHE'S

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SHE´S




“Lo que yo llamo el cuerpo no es una presencia. El cuerpo es, como decirlo, una experiencia en el sentido de la palabra más móvil (voyageur). Es una experiencia de contexto, de disociación, de dislocaciones.”
Jacques Derrida, “Dispersión de voces”.

“Vivir, configurar esferas y pensar son expresiones diferentes para lo mismo.”
Peter Sloterdijk, Esferas.

El proyecto SHE´S es una continuación natural del camino emprendido con los auto/alter/retratos de la serie sobre La identidad abierta. Si entonces proponíamos la apropiación como modelo de confluencia entre identidad y alteridad, subrayando mediante composiciones y clonaciones de sujetos que se ignoran –taracea y extrañamiento- nuestra esencial complejidad, así como el radical desconocimiento que tenemos de nosotros mismos, en SHE´S abordamos la identidad desde una nueva propuesta plástica. En esta ocasión la dialéctica entre identidad y alteridad, que en los autorretratos aparecía espacializada como hibridación de géneros y proliferación de personajes andróginos nacidos al amparo de consignas como “gender is literature” o del rimbaudiano “Je est un Autre”, en SHE´S el drama de la esencial escisión que nos conforma emprende formas de expresión que, siendo plenamente coherentes con estos planteamientos, han adoptado un nuevo régimen simbólico y una presencia plástica más amable.


Este cambio obedece, en primer lugar, a una evolución en la climatología íntima de los proyectos, que ha pasado de una integración polémica con la Otredad (visible tanto en la renuncia al color tanto como en una iconosfera pródiga en manchas, trazos y pinceladas sanguíneas que subrayan la presencia de secciones anatómicas y su frontal referencia a la identidad como la sede de un conflicto) a una vivencia del yo como un territorio de reflexión y de reconciliación. Esta trayectoria sigue eligiendo como escenario la representación de un cuerpo que, al desdoblarse, apela a las distintas instancias que componen nuestro psiquismo. El sustrato psicoanalítico, que sin duda ha regido la concepción del proyecto, particularmente en lo que se refiere a la voluntad de expresar la tensión entre el Ello, el Yo y el Superyó, o, para expresarnos en términos lacanianos, lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario, sigue siendo evidente. Las alusiones a la fragmentación y a la sangre, sin embargo, son relevadas por significantes que, como las burbujas, las cruces y los mandalas, indican una indagación más ordenada y serena en el espacio interno.

La reflexión que propone SHE´S, título que sugiere tanto lo que ella es como lo que es suyo o las ellas que con-viven dentro de ella, o, para decirlo a la manera de Walt Withman, las multitudes que la habitan, se produce como un cuerpo a cuerpo, mente a mente, en el seno del propio sujeto. Devenido territorio, en el sentido antropológico del término, el cuerpo-mente es geografía física y simbólica que se desdobla y prolifera, muta con cada interacción y exhibe las huellas de su exposición al contacto y al transcurso del tiempo. Hermana siamesa de sí misma, la mujer, lo que es tanto como decir el ser humano, está fatalmente amarrada a su ser y a todas aquellas esferas de experiencia y de sentido que, al interactuar con la suya, contribuyen a modelar una identidad en perpetua transformación. El río de Heráclito se ha convertido en un mandala en el que el individuo se configura como una eclosión de movimientos y trasmutaciones múltiples que sugiere tanto los avatares de la carne como los del espíritu. La reiteración de la imagen que alude a unas ciertas constantes de la geografía físico-mental, esa ipseidad desnuda, únicamente está, así pues, para subrayar las diferencias que sellan su “destinerrancia” y que, dentro de sí, la enfrentan.


El cuerpo fragmentado, bruscamente arrancado de la unidad que lo contiene en los auto/alter/retratos, sin embargo, parece haber encontrado la argamasa que lo une a su propia entropía. La danza de las esferas, que representan tanto la dispersión de la identidad como las cadenas de estímulo-reacción que la transforman, aparece sujeta a la figura de un mandala que se convierte tanto en objeto de autorreflexión como en geometría de un equilibrio posible. Esta bullente complejidad que nos anima, parece decirnos la composición, puede, de algún modo, serenarse en la estabilidad de una cruz que reconcilia las partes enfrentadas y abre un espacio de quietud en el corazón de la tormenta. De hecho, las tres series que componen SHE´S muestran tres instantes sucesivos de los que emanan mandalas diferentes, lo que sugiere la in-estabilidad de todo aquello que nos constituye y el intento de someter ese incesante desorden al equilibrio de una geometría que actúa como contenedor y galvanizador del movimiento.


Nada queda, en este mapeado simbólico, de un concepto del ser que ha perdido del todo la prestancia metafísica de la estabilidad en la presencia. El individuo es tiempo y aparece plásticamente arrojado al tiempo que lo in-forma y lo trans-forma en una dialéctica que parece conducirnos a una ontología negativa, tan próxima a la impermanencia del zen como a los postulados de la filosofía postmoderna. Si la concepción de la historia como un decurso unitario ha prescrito en favor de las múltiples historias que componen una temporariedad que ha perdido su proyección trascendental, o su telos metafísico, la representación del cuerpo humano ha respondido acogiéndose a las claves de una atomización y un perspectivismo paralelos.
La carne vapuleada por el devenir, con todo, se constituye en SHE´S en un ideograma de sí misma, invitándonos a buscar el centro en la experiencia personal y convocando al individuo a una nueva autonomía de lo sagrado que entiende cada parte como una pieza en el engranaje del todo y que nos devuelve a un panteísmo en el que la identidad se disuelve en la armonía cósmica. No en vano, mandala significa “yo”, “círculo”, “movimiento” y “totalidad”.


En este contexto, resulta enteramente coherente la simbolización del alma, que para los antiguos griegos era aire, como soplo de eternidad que en SHE´S brota y se eleva traspasando la realidad representada con sus burbujas transparentes. Tras ellas, el individuo cobra nuevas formas que nos invitan a renunciar al crédito que nos inspira el velo de Maya o la platónica caverna de las apariencias, remitiéndonos a una experiencia plástica que postula la mirada como un mero efecto de perspectiva y que nos aproxima, por consiguiente, tanto a la teoría cuántica como a las lecciones de la relatividad y del constructivismo.


Un proyecto como SHE´S sólo puede ser abordado desde la posición de humildad de quienes se saben pasajeras del espacio-tiempo y han decidido utilizar ese saber como estímulo para proponer la identidad como una aventura de reconciliación con todas las alteridades que la asedian.

 

© Su Alonso & Inés Marful


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